Fue como un oasis, no puede ser, ¡un hotel barato con piscina!, unos bañitos para descansar del viaje, un futbolín y listos para comprar provisiones para seguir la ruta!
En Piñahua disfrutamos de un camping con playa y tranquilidad, éramos los únicos turistas más los 3 simpáticos chavales que eran los encargados, un surfista ecuatoriano y dos panaderos argentinos que nos invitaron a galletitas caseras al llegar y a unos súper "sanduches" al irnos.
En busca de excursión salimos de paseo a la Reserva de Pacocha a ver animales y bosques, pero por aquellas cosas del destino finalmente vimos más que eso: paisaje a 140 kmh desde la parte de detrás de la furgo de un surfista colgado, recorrido guiado gratuito en la Reserva por la jefa de los guías que interrumpió sus clases de conducir al encontrarnos vagando por la carretera y finalmente nos pusimos en forma con una caminata de 5kms de vuelta al camping, mejor...imposible!!!
En Piñahua disfrutamos de un camping con playa y tranquilidad, éramos los únicos turistas más los 3 simpáticos chavales que eran los encargados, un surfista ecuatoriano y dos panaderos argentinos que nos invitaron a galletitas caseras al llegar y a unos súper "sanduches" al irnos.
En busca de excursión salimos de paseo a la Reserva de Pacocha a ver animales y bosques, pero por aquellas cosas del destino finalmente vimos más que eso: paisaje a 140 kmh desde la parte de detrás de la furgo de un surfista colgado, recorrido guiado gratuito en la Reserva por la jefa de los guías que interrumpió sus clases de conducir al encontrarnos vagando por la carretera y finalmente nos pusimos en forma con una caminata de 5kms de vuelta al camping, mejor...imposible!!!






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