La visitamos especialmente porque aquí se acabó el Imperio de los Incas, aquí mataron al último Rey Inca "Atahualpa". Lo interesante era ver las iglesias construidas con las piedras de los edificios Incas que derrumbaron los conquistadores, de los cuales solo queda el famoso "Cuarto del Rescate" donde estuvo prisionero Atahualpa hasta sus últimos días, y donde ofreció llenar dicho cuarto de oro y dos veces de plata por su libertad, y como es de suponer después de llenarlo, lo pelaron. También visitanos sus baños termales donde se recuperaba después de las guerras. La ciudad muy bonita, entre colonial y rural, y la gente muy amable, seguimos nuestras miniclases de quechua con una vendedora de emoliente (bebida caliente típica que "cura muchos males").





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